Existe un escudo protector que nos ayuda a proteger nuestro organismo de forma natural, en momentos o etapas de nuestra vida en las que necesitamos una ayuda extra. En invierno, en épocas de épocas de estrés o cuando nos enfrentamos a una enfermedad, contamos con una aliada magnífica que de forma natural forma parte de nuestro sistema inmunitario: la lactoferrina. Una proteína con acción antimicrobiana, antioxidante, antiinflamatoria y con capacidad para estimular el sistema inmune.

¿Qué es la lactoferrina y para qué sirve?

La lactoferrina es una glicoproteína altamente multifuncional que forma parte de los mecanismos de defensa naturales de nuestro organismo. Está presente en los fluidos corporales: en la sangre, la saliva, las lágrimas y las secreciones nasales. Aunque donde se encuentra en mayor concentración es en la leche materna.  La leche de vaca también contiene esta proteína, que se puede considerar como la primera línea de defensa de nuestro cuerpo frente a los patógenos.

La lactoferrina muestra una gran afinidad por los iones de hierro y está involucrada en la regulación del hierro y las respuestas inmunes de nuestro organismo. Asimismo, cada vez hay más evidencias científicas de los efectos neuroprotectores de la lactoferrina.

Al unirse al hierro, inhibe el crecimiento bacteriano. Se une a la membrana bacteriana de los patógenos causando daños mortales a estos patógenos. Incluso la lactoferrina es capaz de inhibir la replicación de algunos virus, por lo que es un escudo magnífico frente a virus y bacterias.

La lactoferrina aumenta el crecimiento de las bifidubacterias, las células Natural Killers, la producción de leucocitos, la actividad de los neutrófilos y la proliferación de las células de la mucosa intestinal, inhibiendo infecciones gastrointestinales y generales (gripe, infecciones renales, infecciones de las vías respiratorias bajas, etc.).

Además, previene la formación de radicales libres, reduce la inflamación, evita la peroxidación de los lípidos de las membranas celulares, el daño oxidativo de las proteínas, controla la proliferación bacteriana y participa en el control de los daños celulares relacionados con el envejecimiento.

Suplementar nuestra dieta con lactoferrina es una buena idea ya que actúa como coadyuvante en patologías autoinmunes, enfermedades degenerativas y estados carenciales o de disminución de la inmunidad. Todas estas características convierten a la lactoferrina en una gran aliada para para mantener nuestro sistema inmunológico y nuestra capacidad antioxidante.

¿Cuándo tomar lactoferrina?

Por su acción protectora frente a microorganismos y frente al envejecimiento, es una buena idea tomar un suplemento oral a base de lactoferrina habitualmente, o cuando atravesamos etapas o momentos vitales de especial exigencia. Los niños, los ancianos y cualquiera de nosotros en todas aquellas situaciones en las que se requiera fortalecer el sistema inmunológico y aumentar las defensas naturales del organismo: épocas de frío, cansancio o estrés en las que llevamos al límite a nuestro sistema inmunitario. También cuando estamos resfriados o estamos en tratamiento por alguna enfermedad, aunque siempre, en este caso, debemos consultar previamente a nuestro médico.  

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